Cómo la FIFA contaminó hasta las pausas de hidratación en la Copa del Mundo
Lo que debía ser una política de adaptación ante el riesgo real del calor en el fútbol terminó siendo un negocio publicitario y un peligro para futuras medidas climáticas.
Si estuviste viendo - y sufriendo - el Mundial como billones de personas en las últimas dos semanas, ya te las encontraste.
Tu equipo está atacando en el minuto 22 y de repente la pelota se detiene.
La transmisión televisiva pasa a mostrarte a un Maradona revivido mediante de la necromancia de la IA para publicitar apuestas en línea. O capaz te toca ver a un cruel pollo atropomórfico que no tiene problema en ver cocinados a individuos de su misma especie. O a cándidos niños siendo utilizados para lavarle la cara a una de las principales petroleras del mundo.
Los niños que aparecen en la publicidad de Shell en Paraguay sufrirán mayores olas de calor, inundaciones, epidemias de dengue, cortes de electricidad y problemas de calidad de aire debido al impacto directo de la petrolera en el cambio climático.
Las llamadas pausas de hidratación fueron introducidas en el torneo en nombre del bienestar de los jugadores ante los documentados riesgos de temperaturas extremas durante el verano norteamericano. Fue un requerimiento de años.
En el primer Mundial de Estados Unidos, Maradona - el que estuvo vivo - fue la voz de jugadores achicarrados en partidos a las 2 de la tarde. El entonces presidente de la FIFA João Havelange respondió que “debían callarse la boca y jugar”.
Tres décadas de exorbitante evidencia, presión de jugadores y un árbitro colapsado después, la FIFA de Infantino adoptó la regla. Tres minutos a la mitad de cada tiempo reglamentario.
Rápido nos dimos cuenta que detrás de la medida no estaba el cuidado a jugadores, sino el espacio para más publicidad.
No es casualidad que el anuncio de la introducción de las pausas de hidratación en la Copa del Mundo no se diera ante oficiales de salud o el gremio de profesionales de fútbol, sino en una reunión en 2025 con quienes tienen los derechos de transmisión.
De entrada, las pausas de hidratación se dan sin importar las condiciones atmosféricas como la temperatura y la humedad, o el horario en el cual se juega, o si el estadio tiene techo o aire acondicionado.
Así lo mismo se aplicó a Estados Unidos vs Paraguay - un partido en condiciones relativamente seguras - que al partido de Argentina vs Austria - donde el calor afectó seriamente el partido, de acuerdo a un análisis que provee Climate Central.


La pausas predestinadas permiten a las cadenas de televisión contar con esos deliciosos minutos extra para vender a auspiciantes si o sí.
La injuria no acaba allí. Al interrumpir el juego en el minuto 22 de cada tiempo de 45, también se interrumpe la lógica que caracterizaba al deporte en lo estratégico y anímico. Equipos contra las cuerdas se reodenan, el pulso del ritmo se interrumpe, sensaciones inevitables de épica se diluyen. De manera efectiva, el fútbol de todo el mundo pasa a tener cuatro cuartos como el mal llamado fútbol de la NFL.
Los glóbulos blancos emocionales de millones de personas reaccionaron de manera acorde. Las pausas de hidratación se volvieron ejemplo, uno más, de la goleada que el deporte se está comiendo contra el espectáculo.
En el medio, lo que debía ser un tibio paso hacia el reconocimiento del impacto del calor extremo en el fútbol corre el riesgo de convertirse en un contragolpe a favor de quienes hacen negocio a costa de polemizar en su contra.
Nadie es tan inocente para pensar que la FIFA aplicaba las pausas de hidratación luego de despetarse un día con una crisis de conciencia. Después de todo, este torneo es el evento deportivo más contaminante de la historia y está auspiciado por Aramco, la petrolera estatal de los saudíes que emite por año 200 veces más gases de efecto invernadero que Paraguay.
Pero si es cierto que la traslúcida intención mercantil del organismo terminó por contaminar incluso la más básica y humana de las medidas de protección, tomar agua cuando hace calor. Y lo hizo en un momento donde ignorar el cambio climático cuesta poco en los discursos y mucho en nuestro presente.
El caso sienta un precedente que a nivel local se parece a la fallida introducción de bicisendas en Asunción: una política de adaptación mal ejecutada por inoperancia o cinismo que dañó la ventana de Overton sobre políticas climáticas.
En el caso del fútbol paraguayo, las pausas de hidratación son apenas una curita al desafío mayúsculo de intervenir campos de juego, infraestructura de clubes y ciudades y sistemas de alerta ante temperaturas extremas para que el país siga compitiendo.
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