Estados Unidos le tiene ganas al litio de Paraguay
Lo que significa el memorando firmado con el gobierno de Trump. La misteriosa empresa detrás de las exploraciones en el Chaco.
El pasado 4 de febrero el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano firmó un memorando de entendimiento con el Secretario de Estado del gobierno de Trump, Marco Rubio, con el fin de “asegurar la cadena de suministro de minerales críticos” como el litio para Estados Unidos
El memorando, filtrado por Político, tiene como compromiso que el gobierno paraguayo analice durante los próximos 6 meses qué proyectos podrían ser de interés del gobierno de Trump.
El compromiso incluye invertir dinero público y privado, incluyendo préstamos y acelerar procesos de aprobación de permisos y licencias ambientales.
El objetivo: “Asegurar proveer minerales críticos para la manufactura de defensa y tecnologías avanzadas. Esto incluye aprovechar las herramientas políticas existentes y la infraestructura de almacenamiento de los Estados Unidos y las reservas estratégicas de Paraguay” (la traducción es propia).
En concreto, el gobierno de Peña tomará “medidas para acelerar, agilizar o desregular los plazos y procesos de concesión de permisos”, lo que levanta alarmas teniendo en cuenta el historial de aprobación de licencias mineras en tierras Ayoreo protegidas por medidas cautelares internacionales - revocadas tras una investigación de Consenso - y la opacidad detrás de la principal empresa explorando litio: Chaco Minerals.
Los accionistas de Chaco Minerals: Un muerto, un ex candidato a gobernador y un beneficiario de licitaciones con el gobierno.
Detrás de la fiebre del litio en el Chaco paraguayo hay una empresa que dice estar en Canadá que no figura en registros comerciales allí, que sugiere estar haciendo trámites para cotizar en una bolsa de valores que no tiene pendiente ninguna solicitud suya y cuyos accionistas incluyen a un empresario ecuatoriano fallecido.
Esto es lo que encontramos en una investigación conjunta con Andrés Bermúdez Liévano del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística.
La minera afirma que el área donde está buscando litio tiene “potencialmente el doble del tamaño del famoso Salar de Uyuni en Bolivia y es significativamente más grande que los tres principales salares de litio de Argentina juntos”.
Eso significaría que el Chaco podría tener el “potencial para convertirse en la próxima gran región productora de litio”, una promesa con implicaciones globales ya que es el mineral usado para fabricar las baterías con que funcionan los vehículos eléctricos esenciales para alejarnos de los combustibles fósiles que hoy todavía mueven gran parte del transporte mundial.
Por esto, Chaco Minerals habla de una inversión de 30 millones de dólares para buscar litio usando los mapas de la anterior exploración fallida de hidrocarburos en el Chaco, pagando entre tanto un canon de medio dólar por hectárea al Estado paraguayo en derechos de prospección.
Chaco MInerals en realidad es un conglomerado de cinco sociedades anónimas -Minera Atenea, Chaco Lithium, Roca Lithium, Paraguay Lithium y Guaraní Lithium- las que han hecho 26 solicitudes de prospección al Viceministerio de Minas y Energía por 1.935.519 hectáreas en el Chaco paraguayo desde 2023 a septiembre de 2025, según un análisis hecho por Consenso de los datos públicos del Catastro Minero.
Es una superficie más de 7 veces mayor al tamaño de la capital del país, Asunción, y toda su área metropolitana.
Detrás de las cinco sociedades anónimas se repiten los nombres de los mismos cuatro accionistas: Christian Alexander Hirtz Naundorff, Wilmar Bartel Hildebrandt, Fernando Javier Díaz Mallorquín y Rodrigo Díaz Mallorquín, según consta en las declaraciones juradas de estas empresas ante el Ministerio de Economía y Finanzas de Paraguay a junio de 2025.
Tres de ellos han ocupado cargos directivos en Chaco Minerals también.
Rodrigo Díaz Mallorquín, un ingeniero civil que lideró la empresa constructora RDM Ingeniería y que es proveedor de distintos servicios para el Estado paraguayo, que van desde la instalación de Internet en zonas rurales hasta pavimentado de calles, ha sido el gerente general de la minera matriz.
Figura como representante legal de todas las licencias ambientales de las prospecciones de litio de las empresas de Chaco Minerals ante el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) y fue uno de los anfitriones del viceministro Bejarano en su visita al Chaco, en la que le mostraron su modelo de prospección de litio.
Wilmar Bartel Hildebrandt, quien ha sido gerente técnico de Chaco Minerals, es un geólogo que fue asesor del Viceministerio de Minas y Energía en 2013 y que -según su perfil en la red social profesional LinkedIn- trabajó en empresas mineras como Vane Minerals, que en 2007 anunció prospecciones de oro pero no tuvo mayor éxito, y Morrison Mining Company, una de las empresas que buscó hidrocarburos en la misma zona donde hoy se busca litio.
También aparece como propietario de Geomeister, una empresa especializada en la perforación de pozos subterráneos de agua. Bartel, quien tuvo una breve carrera política como candidato a gobernador del departamento de Boquerón en el Chaco paraguayo por el opositor Partido Liberal en las elecciones de 2018, posee la tercera parte de las acciones de las cinco mineras paraguayas.
El tercero es Christian Alexander Hirtz Naundorff, un geólogo ecuatoriano que estuvo involucrado con distintas empresas mineras en Paraguay desde al menos 2007, cuando era mencionado como accionista principal de Transandes Paraguay, que buscaba uranio en el país. Al mismo tiempo, en Ecuador es reconocido por haber sido fundador del Jardín Botánico de Quito y por su trabajo en investigación de flora. Hirtz aparece como propietario de la tercera parte de las acciones de las cinco empresas de Chaco Minerals.
Hirtz sigue apareciendo como accionista mayoritario en las declaraciones juradas de las mineras en 2025, pese a que reportes de prensa en Ecuador indican que falleció en julio de 2024.
La doctrina Donroe amenaza al Chaco
El memorando con Estados Unidos expandirá la búsqueda minera en un bioma sensible como es el Chaco. Con gran diversidad ambiental y social, como territorio de pueblos indígenas como los Nivaclé, los Yshir y los Guaraní Ñandeva, además de los Ayoreo en aislamiento voluntario, y hogar de especies amenazadas o casi amenazadas como el jaguar, el pecarí quimilero, el armadillo gigante y el tapir.
Los científicos han advertido que el Chaco ya tiene amenazada su capacidad de almacenar carbono, de retener agua y de canalizar la lluvia que viene desde la Amazonia como humedad atmosférica (los llamados ríos voladores) por cuenta de la acelerada deforestación, la ampliación de la frontera agropecuaria y otros cambios en el uso del suelo, como el que podría traer la minería.
A todo esto se le suma ahora la voracidad de la renovada Doctrina Monroe del gobierno de Trump, que considera a América Latina y sus recursos como suyos para tomar. Una doctrina compartida por el presidente Santiago Peña.






