Ministerio del Ambiente deja sin efecto licencia a gasolinera en Trinidad
El caso ilustra el esfuerzo de vecinos organizados del barrio de Asunción contra el riesgo a la salud de las estaciones de combustible en la capital. Suspensión es temporal.
Durante meses, vecinos de un barrio de Asunción vigilaron un predio, bloquearon maquinarias, acudieron a instituciones públicas y denunciaron la tala de árboles para impedir la instalación de una nueva estación de combustible en medio de sus casas, escuelas y plazas.
El lunes 1 de junio, la dirección de Asesoría Jurídica del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) suspendió temporalmente la declaración ambiental otorgada al proyecto de la firma Fuelpar S.A., cuya obra estaba prevista en la intersección entre la avenida Santísima Trinidad y la calle Teniente Coronel Cirilo Gill.
La medida, comunicada oficialmente por el MADES, implica dejar temporalmente sin efecto la declaración ambiental de la gasolinera mientras se estudia el pedido de revocación de la licencia ambiental.
Este anuncio no llega de casualidad, es el resultado de una movilización sostenida en el tiempo que logró convertir un reclamo barrial en un caso emblemático sobre el crecimiento desordenado de estaciones de combustible en Asunción.
Desde inicios de las protestas, habitantes organizados bajo la plataforma “Vecinos Unidos por Trinidad” impulsaron vigilias, reuniones, denuncias institucionales, campañas públicas y acciones legales para detener la construcción de la gasolinera en su barrio. Pero también cuestionaron un modelo urbano que sacrifica espacios verdes, aumenta riesgos ambientales y avanza sobre barrios residenciales sin suficiente control estatal.
Todo lo que hay que hacer para no tener una gasolinera frente a tu casa
La organización vecinal consiguió instalar el debate en la Municipalidad de Asunción, el MADES e incluso la Fiscalía. Hace más de un año, pobladores realizaron gestiones institucionales, participaron de sesiones de la Junta Municipal y mantuvieron presencia constante frente al predio para impedir el avance de las obras, especialmente luego de denuncias de tala de árboles y permisos cuestionados.
El 3 y 4 de enero de 2026, vecinos y vecinas del barrio Trinidad denunciaron la tala de árboles dentro del predio pese a que el 4 de diciembre del año pasado, la Municipalidad de Asunción ya había revocado el permiso de obra a cargo de Fuelpar SA. Registraron con imágenes y videos intervenciones que redujeron drásticamente el arbolado del terreno.
En 2025, encontré que la persona encargada del análisis forestal de Fuelpar al mismo tiempo trabajaba para el Ministerio del Ambiente, en un posible nuevo caso de conflicto de intereses.
El conflicto dejó de ser entonces solo una discusión sobre una estación de servicio y pasó a representar una disputa más amplia sobre quién decide el modelo de ciudad, cuánto pesan los intereses privados frente al bien común y qué capacidad tienen las comunidades organizadas para intervenir en decisiones que afectan directamente su entorno.
Uno de los puntos más sensibles del caso estuvo relacionado con el impacto ambiental del proyecto. En un principio, vecinos denunciaron la eventual remoción de unos 39 árboles existentes en el predio, así como medidas de compensación insuficientes, como plantaciones en otros espacios públicos (entre ellos, la plaza Mártires de la Policía, ubicada en el mismo barrio).
Pero no fue lo único.
El conflicto se instaló en un contexto de creciente preocupación por las islas de calor urbanas y la pérdida de áreas verdes en Asunción, aunque en este caso se trate de Trinidad, un barrio históricamente residencial y arbolado que residentes describen como cada vez más presionado por desarrollos inmobiliarios y comerciales. Un análisis de Consenso encontró que la gasolinera empeoraría la sensación de calor en la zona.
También se sumó la discusión sobre la concentración de estaciones de combustible. Habitantes señalaron reiteradamente que el emprendimiento proyectado se ubicaría a escasa distancia de otras gasolineras ya existentes, además de edificios residenciales y zonas de alta circulación.
MADES sigue sin crear mesa de trabajo para solucionar el problema de las gasolineras
La reciente suspensión ambiental del MADES se produce luego de otra decisión previa que ya había marcado el pulso del conflicto: la paralización municipal de las obras tras la presión ciudadana. Sin embargo, ese antecedente no cerró la disputa, sino que la trasladó a otros frentes institucionales y judiciales.
La empresa Fuelpar S.A. impulsó acciones legales contra la medida de la Municipalidad de Asunción, que había frenado la obra de la gasolinera. Actualmente, ese litigio se encuentra en un tribunal administrativo donde se analiza la validez de la decisión municipal.
Por otro lado, el proceso administrativo vinculado a la revocación de la licencia ambiental continúa abierto en el MADES, lo que significa que el futuro del proyecto aún no está definido y depende de nuevas evaluaciones técnicas y jurídicas.
El caso se suma a otros que han sucedido desde la moratoria a nuevas gasolineras dispuesta por el Ministerio del Ambiente.
En julio de 2025, Consenso había obtenido documentos oficiales del Ministerio del Ambiente que confirmaban un caso de contaminación de agua y de aire por otra gasolinera, en Villarrica.
Y antes, había hallado que Shell había iniciado obras para construir la gasolinera en tierras municipales en la Costanera de Asunción, a metros de la desembocadura de cauces hídricos. Shell utiliza el aditivo MTBE en sus combustibles, el mismo hallado en el Acuífero Patiño.
En el informe de la Contraloría General de la República al gobierno de Peña, se denunciaba que la falta de distancias mínimas entre estaciones de combustible “aumenta el tamaño del área acumulada de exposición a las emisiones, y potencialmente el riesgo correspondiente, para las personas que viven y trabajan en las cercanías”.
Y no es solo el MTBE, el aditivo encontrado en las aguas del Acuífero Patiño: también es el benceno que se despide de las gasolineras al cargar combustible.
El riesgo potencial de cáncer acumulado de las cuatro gasolineras de tres millones de litros varía en función de la proximidad una de otra.
“En algunos casos, la zona de impacto de cuatro gasolineras de tres millones de galones podría ser más de cuatro veces mayor que la zona de impacto de una gasolinera individual de tres millones de galones”.
El Ministerio del Ambiente sigue sin cumplir con la creación de una mesa de trabajo que incluya a organizaciones vecinales con el fin de resolver la invasión de gasolineras creada por la derogación de distancias mínimas en 2021.
La disputa en Santísima Trinidad trasciende así el destino de una sola estación de servicio y expone tensiones más amplias sobre planificación urbana, transparencia ambiental y el derecho de las comunidades a intervenir en decisiones que afectan directamente su entorno cotidiano en una ciudad que se apresta a elegir a quienes toman esas decisiones este año.
En un barrio donde vecinos y vecinas pasaron defendiendo árboles, espacios residenciales y calidad de vida, la suspensión dispuesta por el MADES es una pausa administrativa, pero también como el reconocimiento de una presión ciudadana que se negó a desaparecer.






